UNA EXPERIENCIA POSITIVA

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Llevo corriendo algo más de dos años y medio, al poco de empezar leí en algún sitio que la musculatura y las articulaciones necesitan en torno a dos años para adaptarse a eso de correr y me pareció una exageración, pero el tiempo me demostró que, al menos en mi caso, no era tan exagerado.

Desde el primer momento he tenido muchos problemas musculares, sobre todo de gemelos y soleos, pero lo disfruto tanto que ni se me ha ocurrido dejar el club. Hace unos meses y después de innumerables sesiones de fisio, prueba de pisada, plantillas y diferentes zapatillas con distintos tipos de amortiguación, por fin empecé a correr sin molestias, eso de correr sin que doliese ninguna parte de la pierna en cada zancada para mí era nuevo, será que mis músculos se iban adaptando.

Por ello cuando durante una quedada a principio de temporada Gabriel se iba acercando a todos los grupillos interesándose por nuestros objetivos de temporada yo le dije que lo de la media no terminaba de verlo, de hecho no tenía ninguna intención de prepararla, pero nuestro entrenador sabe cómo picarnos y a los cinco minutos de que se fuera a hablar con otras chicas diciéndome que me lo pensara y ya le diría, ya me lo estaba empezando a pensar…

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“Y ME LLAMAN MEDIO MARATONIANA”

Después de meses entrenando en soledad, un 8 de junio de 2014, tras una carrera de 10 kilómetros con el calor infernal pisándome el alma, alguien me dijo:al año que viene, la Media Maratón Yo pensé que estaba loca sólo por pensar en correr más del doble de lo que acababa de terminar.  Pero las locuras, a veces, también se hacen realidad.

Esa locura no la podía cumplir sola así que decidí enviar una solicitud de admisión al Club Reto 10K Women Club, que tras su respuesta de aceptación, lo he convertido en mío.

La sensación de “cuenta atrás” la tuve el 18 de febrero, cuando en mi bandeja de entrada apareció un mail de Reto 10K Women, titulado “Plan Media Maratón Zaragoza 2015” con doce semanas de series, fartlek, fuerza y minutos y más  minutos de devorar kilómetros para ganar fondo y sobretodo, ganar confianza en eso de “soy capaz”.

Un tiempo de sacrificio consentido, luchando contra la pereza, la lluvia, el frio, los “no salgo” que mañana entreno o el llegar a elucubrar la manera de rascar minutos, convertidos en horas, a los días para cumplir con el Plan que daba titulo a ese tiempo de mi vida. Y de repente, lo que más me aterrorizaba, apareció: a menos de un mes del 10 de mayo me lesionaba impidiéndome dar una zancada más. De nuevo el RETO con todas sus letras y ello me trajo como significado que mis compañeras de fatigas (nunca mejor dicho) y los trainers hicieron posible esa recuperación de fuerza tan imprescindible. Esa bici con Mónica Olivera, el BTT duchado de barro con algunas intrépidas y en dos semanas de vuelta a las tiradas largas y a las series en todas sus modalidades y distancias.

BICICLETA

Última quedada antes de la Media (daba hasta miedo ponerle el apellido de Maratón), en el Azud del Ebro y ya se mascaban los nervios pero lo bonito de nuestro estado de tensión era su liberación a golpe de abrazo con todas…. Precioso!!

Pasta para cenar, mil mensajes de whatsapp de ánimos y a dormir pronto… A las 7:00 del domingo, 10 de mayo, como un resorte, arriba que a las 8:30 había que estar con las Chicas Reto para calentar pero incluso antes de empezar, fue más, mucho más… Allí estábamos las Chicas Reto con dorsal anclado en nuestra camiseta azul pero también estaban las Chicas Reto sin dorsal pero con pompones, pancartas, cencerros, pitos y unas ganas locas de gritar para llevarnos al recorrido y engullir kilómetro tras kilómetro, hasta completar los temidos 21 km, sí, una Media Maratón!! Me emociono sólo con recordar vuestros ánimos!!

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Mis chicas todas, pero en especial, Natalia y Estefanía que, aunque no pudimos correrla juntas como habíamos planeado mil veces, me las llevé conmigo, pegaditas a mi espalda y cuando en ese (para mi) infernal Km.15 en el que reconozco que caminé y mi cabeza me decía: “pasa de todo y vete a casa”; retrotraía la mirada al dorsal de mi espalda y entonces me decía: “De eso nada!! Adelante!! Llévalas a Meta!!!”

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En el cajón de salida, muchos nervios, emoción, fotos mil, ganas de saltar, gritar y cómo no, de correr. Un tridente de cuatro puntas: Elisa, Susana, Natalia y yo, apodadas como el “Club de las coletas” y que permanecimos juntas unos cuantos kilómetros para luego cada una buscar, o más bien soportar, su ritmo de carrera…. Chicas sois grandes!!!

Una primera vuelta de 10-12 kilómetros de disfrute absoluto, pero tras ello, vino ese espanto de Km.15 en el que caminaba, como el alumno que se porta mal en clase cuando el profe no le ve, pero resultó que sí que me vió y desde el otro lado del Paseo Longares, un grito de Israel se inmiscuyó entre mis demonios, diciendo a lo Forrest Gump: “Pilar no te pares, no te pareeeees, correee!!!!”. Mi cara de sorpresa fue mayúscula, era como el ojo de GH y me había pillado!

Yendo a la subida de la Z30, calor ya sofocante, ya no podía echarme más agua encima y sin embargo, con la mirada buscaba desesperada un botellín de agua, aunque fuera por el suelo, cuando vi a Jesús, furgo roja y una nevera que adivinaba un tesoro. Creo que me debiste ver cara desencajada porque enseguida te pusiste a rebuscar el agua más fresquita para dármela, te juro que parece que tenías una aureola divina a tu alrededor. Obnubilada por el poder del agua fría, pasó por mi lado otro de nuestros trainers, Gabi, en dirección contraria a la mía, para ir viendo a nuestras chicas azules, pero en mi caso, no podía ni volver la cabeza para advertirte que iba hacia el Km.17, muro del que tantas veces habíamos hablado, no podía quitar la mirada de lo que me quedaba por delante. Sorry, ahora sé que llegaste a pensar que había abandonado.

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Cuesta de la Z30 que adivinaba “everestina” y comencé a subir con una lucha bestial contra las puntas de mis zapatillas que no consentían que las levantara del suelo. De no sé muy bien dónde, apareció Sara en bici (qué encanto!!) y me subió a golpe de ánimo hecho palabra hasta el top de la maldita cuesta. Gracias Sara, para mi ese momento fue clave.

En el instante de hacer cumbre, no sé qué me pasó pero sentí como que mis piernas aprendieron de golpe todas las lecciones de muelles de acero, como que absorbieron  todos los gritos de ánimo incluyendo los de corredores que no conocía absolutamente de nada pero que se ponían a mi lado, miraban mi dorsal y me decían: “Vaaamos Pilar, que ya estamos en meta!! Y yo pensaba: “serán infiltrados del Reto??”

En la subida del San Vicente de Paul, ya se comenzaba a mascar el ambiente de la Plaza de nuestra meta y ese falso llano fue duro, muy duro pero me sentía fuerte. Es increíble comprobar cómo el músculo más poderoso hace que los demás obedezcan; cómo los recuerdos de las horas de entrenamiento sola o con las chicas, los recuerdos de los momentos sacados para fortalecer cuerpo y mente, de las lecciones aprendidas, de nuestros aplausos y alientos de ánimo como Club hacen que, con un golpe de autoridad, se imponga y el cuerpo obedezca al unísono. Todo ello y una cosa más para mi:  la fuerza de mi propia sangre que como un ángel de la guarda en forma de reloj de pulsera (o lo que queda de él) agarré con fuerza en mi mano y mirando a un trozo de cielo pensé: “ésta también va por ti, tato.”

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Vuelta a la esquina y entrada en Plaza del Pilar, otra vez fuerzas de no sé dónde para dar zancadas de sprint dejándome llevar por los ánimos de todas esas gargantas que parecen que ahogaban mi cansancio. ¿Otra carrera? ¿Otra meta conquistada? Al menos para mi, no. Era mi meta pero al final se convirtió en algo más, casi, casi, en un sentimiento de triunfo, de superación pero sobre todo un sentimiento de equipo; de un equipo azul Reto de mujeres valientes y muy muy guerreras, lideradas por un equipo de entrenador@s que, como dicen en “cenizas de eternidad”, son el hilo conductor de esta energía tan bonita. Gracias por ello. Gracias equipo; una vez más, hago mío nuestro lema: Lo importante no es correr sino con quien corres.

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LA ACTITUD ANTE UNA LESIÓN

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Hay una frase de Ramón De Campoamor que dice “No rechaces tus sueños. Sin la ilusión el mundo que sería.”

Las que me conocéis sabéis que este año me había marcado un objetivo, un sueño, cruzar la meta el 10 de mayo de la Media Maratón de Zaragoza.

Los sueños, para poder lograrlos, hay que luchar por ellos, esforzarte, ser constante en tus entrenamientos, marcarte ese objetivo e ir a por él. Pero hay veces que, durante el camino a ese sueño, aparecen miles de obstáculos, y en ese momento es cuando tu decides si rechazar tus sueños por miedo a enfrentarte a esos miedos que te recorren cuerpo y mente, “podré llegar”, “dolerá”, “la lesión irá a más”…..o simplemente enfrentarte a ellos, encontrar otros caminos más llanos pero que te den la oportunidad e ilusión de poder llegar a cumplir ese sueño tan ansiado.

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En estos 8 meses, mi lucha por mi reto está siendo complicada. Fisura del peroné, resultado 5 meses de baja sin poder correr, operación de piedra en el riñón de urgencia, resultado 3 semanas de baja sin poder correr, Síndrome de Cintilla Iliotibial, resultado……resultado esas 2 palabras que tanto odio “paciencia” y “reposo”, ¿por cuánto tiempo? Por ahora indefinido….

Me considero una persona constante en mis entrenamientos, alegre, positiva, con siempre una sonrisa en la boca, pero ante todo y sobretodo, me considero una persona que tiene un sueño, una ilusión.

Por ello, ante una lesión, no hay que rendirse y menos hundirte…..hay que buscar esos caminos llanos que en realidad no son tan simples porque también conllevan esfuerzo, pero que de otra forma pueden hacer que finalmente esa ilusión, ese sueño se cumpla.

Yo he escogido hacer fuertes a mis piernas mientras no pueda correr, fortalecer cuadriceps, isquios, reforzar la rodilla entre otras cosas en el gimnasio, porque sea como sea, el 10 de mayo yo estaré junto a mi club, mis compañeras, y mis entrenadores en esa Media que tanto ansío.

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Puede que me tenga que salir en el km.1, en el 7, en el 15…..pero lo que tengo claro que no me quedaré en casa pensando “y si hubiera podido”…el “y si” no existe para mi….existe el “lo intentaré”, y si  alguien es quien me dice que ya no más,  será mi rodilla pero no mi mente.

Una persona en la que confío mucho me dijo un día: “a veces hay que aprender a dar un paso hacia atrás para después dar 2 de gigante”…. Estoy aprendiendo a ello, y LO LOGRARÉ.

Eva Nozal