UNA EXPERIENCIA POSITIVA

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Llevo corriendo algo más de dos años y medio, al poco de empezar leí en algún sitio que la musculatura y las articulaciones necesitan en torno a dos años para adaptarse a eso de correr y me pareció una exageración, pero el tiempo me demostró que, al menos en mi caso, no era tan exagerado.

Desde el primer momento he tenido muchos problemas musculares, sobre todo de gemelos y soleos, pero lo disfruto tanto que ni se me ha ocurrido dejar el club. Hace unos meses y después de innumerables sesiones de fisio, prueba de pisada, plantillas y diferentes zapatillas con distintos tipos de amortiguación, por fin empecé a correr sin molestias, eso de correr sin que doliese ninguna parte de la pierna en cada zancada para mí era nuevo, será que mis músculos se iban adaptando.

Por ello cuando durante una quedada a principio de temporada Gabriel se iba acercando a todos los grupillos interesándose por nuestros objetivos de temporada yo le dije que lo de la media no terminaba de verlo, de hecho no tenía ninguna intención de prepararla, pero nuestro entrenador sabe cómo picarnos y a los cinco minutos de que se fuera a hablar con otras chicas diciéndome que me lo pensara y ya le diría, ya me lo estaba empezando a pensar…

Como no estaba muy convencida decidí acompañar a mi amiga Cristina en sus tiradas largas, por salir un tercer día a la semana no perdía nada y si empezaba con sobrecargas sólo tenía que dejarlo, total sólo iba a hacer las tiradas, seguía sin ninguna intención real de correr 21km. Pero pasaban las semanas y las tiradas y me encontraba muy bien, así que, después de mucho pensarlo al final me apunté a correr mi primera media maratón.

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La tirada más larga del plan de preparación me tocó hacerla sola, era la primera tirada después de haber decidido correr la carrera, cien minutos corriendo junto al mar que me servirían para medir un poco más mis fuerzas, ver que ritmo podía llevar todo ese tiempo corriendo cómoda… Acabé muy contenta, me sentí muy bien corriendo tanto tiempo y terminé con el convencimiento de que podía terminar dignamente.

La siguiente tirada era un poco más corta (ochenta minutos) y también me tocaba correr sola, esta vez era Cristina la que no estaba en Zaragoza; desde el principio me noté muy cargada y pensé que tocaba ir a ver al fisio y al poco tiempo empecé a notar pinchazos en la cadera, esto era nuevo, a mí siempre me duelen los gemelos… Esa tirada no pude acabarla y al día siguiente llamé al fisio con muchas dudas de si no me había jugado la carrera. Al final sólo era sobrecarga, pero de las gordas, me aconsejó no volver a correr hasta la carrera y luego rezar para poder terminar.

Y llegó el día de la carrera, la afrontaba con ilusión pero con muchas dudas, llevaba dos semanas sin correr, ya no sentía dolor en ninguna zona de mi cuerpo pero no sabía si dos semanas habían sido suficientes para recuperar, y no lo fueron, los primeros cinco kilómetros fui de lujo, pero en el sexto empecé a notar algo de tensión y en el ocho la tensión se había convertido en los mismos pinchazos que en la última tirada, quedaban todavía trece largos kilómetros y era impensable el intentar terminar, así que tomé la única decisión posible, retirarme.

Esta vez sí tenía una pequeña rotura de fibra, de momento tres semanas sin ponerme unas zapatillas, luego lo que diga el fisio.

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Han pasado días desde la carrera y los sentimientos iniciales de pena y frustración se han ido disipando dejando con claridad en mi cabeza aquello con lo que me quedo de la media maratón: me quedo con esas estupendas tiradas largas con Cristina, cargadas de risas y confidencias, porque correr 80 ó 90 minutos junto a una amiga dan para compartir mucho más que zancadas; me quedo con la tirada de 100 minutos corrida junto al mar en soledad y que me dejó tan buenas sensaciones; me quedo con el ambiente con mis compañeras y entrenadores antes de empezar la carrera; me quedo con todos esos mensajes de ánimo y apoyo de mis compañeras cuando se iban enterando a lo largo de esa misma tarde y del día siguiente.

Por todo ello puedo decir que aunque no haya podido culminar de la forma deseada, para mí esta media maratón y los tres meses que la han precedido han supuesto, sin ninguna duda, una experiencia muy positiva; y ese es el motivo por el que estoy segura de que en algún momento me quitaré la espinita de la única forma posible.

INMA CRESPO

 

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